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Mazda desarrolla un sistema que ‘absorbe’ el CO₂ mientras se conduce

Mazda no se rinde con los motores de combustión y explora vías innovadoras para reducir el impacto medioambiental de sus vehículos. La marca japonesa ha presentado avances significativos en un sistema de captura de dióxido de carbono a bordo, probado en un coche de competición con resultados prometedores para la movilidad futura.

Un laboratorio sobre ruedas en la Super Taikyu Series

La búsqueda de soluciones para mitigar la huella de carbono del automóvil va más allá de la electrificación. Mazda ha demostrado su compromiso explorando tecnologías alternativas, como un innovador sistema de captura de CO₂ integrado directamente en el vehículo. Las pruebas se realizaron durante la tercera cita de la Super Taikyu Series 2026, un prestigioso campeonato de resistencia japonés, utilizando un coche de carreras concebido como banco de pruebas tecnológico.

Este proyecto se alinea con la estrategia de Mazda de alcanzar la neutralidad de carbono para 2035, buscando tecnologías aplicables incluso a los motores de combustión interna.

Zeolita y gases de escape: la combinación para capturar CO₂

El prototipo, denominado Mazda Spirit Racing 3 Future Concept y basado en un Mazda3, funcionó con combustible HVO (aceite vegetal hidrotratado), una alternativa renovable que genera menos emisiones que los combustibles fósiles convencionales. La verdadera novedad reside en el dispositivo de captura de CO₂ integrado. Este sistema emplea zeolita, un material con una estructura porosa idónea para retener el dióxido de carbono.

Durante la conducción, el CO₂ es absorbido por la zeolita y posteriormente liberado gracias al calor de los gases de escape. Una vez separado, un compresor eléctrico lo comprime y lo almacena en un depósito específico. Mazda ha logrado, por primera vez, completar todo este ciclo de forma integrada, demostrando la viabilidad de capturar, recuperar y almacenar CO₂ durante el uso del vehículo.

Un salto cualitativo: de 84 a 804 gramos capturados

Los avances logrados desde la primera prueba en noviembre de 2025 son notables. En aquella ocasión, el sistema solo absorbía CO₂, recuperando 84 gramos. La configuración actual, que añade la función de almacenamiento, ha permitido capturar 804 gramos durante las 24 Horas de Fuji. Esta cifra representa casi un 1000% de mejora respecto a la prueba anterior y marca un hito en la maduración de la tecnología.

Mazda señala que, en determinados momentos de la carrera, la combinación de HVO y la cantidad de CO₂ recuperada superó las expectativas de reducción para un uso normal en carretera. No obstante, estos datos provienen de condiciones experimentales controladas y no constituyen aún un balance completo del ciclo de vida del vehículo.

Del circuito a la producción en serie: el camino por recorrer

La marca japonesa considera el automovilismo un campo de pruebas idóneo para acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías. Las competiciones de resistencia, con sus largos periodos de funcionamiento a alta exigencia, son perfectas para evaluar la robustez y eficiencia de los sistemas en condiciones extremas.

La próxima fase de pruebas está prevista para la séptima carrera de la Super Taikyu Series en noviembre de 2026. Mazda buscará incrementar la capacidad de recuperación de CO₂ y recopilar datos cruciales para una posible aplicación en vehículos de producción en serie. Sin embargo, antes de llegar a los concesionarios, será necesario optimizar la eficiencia del sistema, reducir su tamaño y garantizar su durabilidad. Para ello, Mazda continuará colaborando con socios tecnológicos y proveedores especializados, con el objetivo de transformar este prometedor experimento en una solución tangible para la movilidad del futuro.

  • Mazda desarrolla un sistema de captura de CO₂ a bordo para sus vehículos.
  • La tecnología se probó en un coche de competición durante las 24 Horas de Fuji.
  • El sistema utiliza zeolita para absorber CO₂ y los gases de escape para liberarlo.
  • Se han capturado 804 gramos de CO₂ en condiciones de carrera.
  • La tecnología aún requiere desarrollo para su aplicación en coches de producción.