Fabio Quartararo no esperaba brillar en el sprint de Barcelona y el resultado confirma sus temores. La Yamaha M1 apenas disimula sus carencias crónicas, especialmente en recta, frente a una competencia cada vez más afilada. Una situación que pesa mucho en la moral del campeón del mundo de 2021.
El fin de semana catalán de Fabio Quartararo toma un rumbo difícil. A pesar de clasificarse para la Q2 y obtener una séptima plaza en la parrilla, el piloto francés no afronta la carrera al sprint con grandes ilusiones. Las razones son múltiples y bien conocidas: la clamorosa falta de potencia de su Yamaha, exacerbada en un circuito como Barcelona con su larga recta, y una adherencia precaria que dificulta la agilidad de la moto en las curvas. El cóctel es explosivo y el resultado, previsible.
Yamaha: un déficit de potencia que sale caro
“Ahora sabemos que nuestra moto no gira, así que si a eso le sumamos la falta de agarre, uso más mis neumáticos para hacerla derrapar y girar”, confiesa un lúcido Quartararo. “Pero incluso la salida de la última curva es mala, y luego sabemos que el motor no es muy rápido. Así que tenemos muchas, muchas cosas que mejorar y no encontramos nada”. Este déficit de rendimiento, especialmente marcado en trazados que exigen mucha motricidad, limita cruelmente las posibilidades de la M1.

Circuitos “dependientes del grip” que suenan a sentencia
El piloto francés señala la sensibilidad de su máquina a las condiciones de la pista. “Cuando la pista ofrece más agarre, como en Le Mans, el problema es mucho menor, pero cuando está como aquí, o en Mugello o Budapest, sabemos que lo vamos a pasar muy mal porque el agarre es muy bajo. Nos esperan carreras difíciles”, anticipa. Esta dependencia de las condiciones de adherencia hace que cada fin de semana sea potencialmente peligroso y aleja a Yamaha de las posiciones delanteras.
Sprint: una carrera sin relieve para el dorsal 20
El sprint de Barcelona solo confirmó los temores. Fabio Quartararo terminó 13º, a diez segundos del ganador, lejos de los puntos. “Evidentemente, nuestro ritmo ya no era formidable, y además de eso perdemos 15 km/h en recta, así que no es lo mejor”, resume el campeón del mundo de 2021. En la salida, intentó defender su posición, pero la mayor potencia de los rivales pronto se impuso a sus esfuerzos.
Desgaste de neumáticos: el precio a pagar por mantenerse cerca
“El problema es que en cuanto metemos tercera, nos adelantan”, explica el francés. “Llegué a la primera curva con todo el mundo pasándome por todos lados, así que conseguí salir bastante bien, pero fue complicado”. Para intentar compensar la falta de velocidad pura, Quartararo tuvo que exigir más a sus gomas, acelerando su desgaste y comprometiendo sus opciones a largo plazo. “Tuve que usar mucho más los neumáticos para intentar mantener mi posición, así que los destrocé un poco. En cualquier caso, hoy sabía que estaría fuera de los puntos. Hago lo mejor que puedo, pero sabemos que no es suficiente”, constata amargamente.
La diferencia en recta, un abismo insuperable
El veredicto es claro: la diferencia de rendimiento en recta es un verdadero lastre. “Cuando ves la diferencia que nos sacan en recta, entre la última curva y la primera y entre la 9 y la 10…”, se queja el francés. Si bien el ejercicio de clasificación le permitió brillar, la realidad de la carrera es muy diferente. “En realidad, es complicado, no se puede hacer mucho. Aunque aproveche un poco, es molesto terminar a 0,4 segundos y que nos saquen 0,3 en las rectas, sabiendo todos los demás problemas que tenemos para ir más rápido”.
Carrera larga: un escenario que se anuncia similar
Lógicamente, Quartararo no espera ningún milagro para la carrera principal del domingo. Las 24 vueltas previstas, más del doble que en el sprint, corren el riesgo de amplificar los problemas de desgaste de neumáticos y revelar aún más los límites de la Yamaha. “
lo mismo o peor, porque después de Moto2, ya sabemos que el agarre será menor y que lo vamos a pasar aún peor”, anticipa. La esperanza de una mejora parece escasa, dejando al piloto y a su equipo ante un desafío considerable para el resto de la temporada.
- La falta de potencia del motor de la Yamaha M1 es el principal obstáculo.
- El agarre limitado en algunos circuitos acentúa las dificultades.
- El desgaste prematuro de los neumáticos penaliza el rendimiento a largo plazo.
- La diferencia en recta dificulta los adelantamientos y las defensas.
- Quartararo anticipa una carrera larga y complicada, potencialmente peor que el sprint.
- La situación actual plantea interrogantes sobre el desarrollo de la moto.
[Ce sera]




