La Fórmula 1 parece dispuesta a revisar su estrategia tecnológica híbrida. Mientras el reglamento de 2026 aún se está ajustando, la FIA y los equipos ya contemplan un retorno a la predominancia del motor térmico para 2027. Una decisión que podría redefinir la estrategia energética del deporte y el pilotaje de los monoplazas.
La F1, en su búsqueda constante de equilibrio entre rendimiento, espectáculo y avance tecnológico, podría estar gestando un giro estratégico importante. Las recientes conversaciones, impulsadas por el feedback de pilotos y equipos, apuntan a una reorganización del reparto de potencia entre los componentes térmicos y eléctricos de las unidades de potencia a partir de 2027. El objetivo declarado: reforzar el carácter térmico, considerado a menudo eclipsado por la aportación eléctrica.
Este cambio de orientación se produce en un momento en que el reglamento actual de motores, marcado por la eliminación del MGU-H y el mantenimiento de sistemas de recuperación de energía similares, ha puesto de manifiesto la importancia de la gestión energética. Esta preeminencia de lo eléctrico ya ha modificado las estrategias de carrera y el pilotaje, a veces de forma drástica, especialmente en clasificación. Si bien los ajustes recientes, como los introducidos en Miami, buscaban mejorar la seguridad y el espectáculo dentro del marco normativo existente, la idea de una revisión más profunda de las bases técnicas cobra cada vez más fuerza.
Un reequilibrio de potencia en preparación
Tras una reciente reunión, la FIA ha anunciado que se ha alcanzado un acuerdo de principio para modificar la distribución de potencia de los motores a partir de 2027. La idea principal es aumentar la contribución del motor térmico, al tiempo que se reduce la del sistema eléctrico. En la práctica, esto se traduciría en un aumento de unos 50 kW para la parte térmica, alcanzando así los 400 kW, acompañado de un incremento en el caudal de combustible. Paralelamente, la potencia entregada por el sistema de recuperación de energía (ERS) se reduciría en unos 50 kW, situándose en torno a los 300 kW.
Esta decisión, aún pendiente de la aprobación de los fabricantes de motores y de la ratificación por el Consejo Mundial del Deporte del Motor, demuestra la voluntad de volver a una fórmula donde el motor de combustión interna juegue un papel más central en el rendimiento global del monoplaza. El comité de fabricantes de motores de la F1 es ahora el encargado de perfilar estas propuestas para que sean aceptadas por todas las partes interesadas.

Consultas con pilotos para un pilotaje más intuitivo
La FIA ha destacado que las medidas contempladas para 2027 derivan de una serie de consultas llevadas a cabo en las últimas semanas, contando con una contribución «inestimable» de los pilotos de Fórmula 1. Este compromiso de los pilotos es crucial: el objetivo es hacer que los monoplazas sean más intuitivos de pilotar, al tiempo que se refuerza la equidad y la seguridad de las competiciones. La idea es asegurar que los cambios introducidos sirvan mejor a los intereses del deporte, priorizando un pilotaje donde la gestión de la energía eléctrica no prime sobre el rendimiento puro del motor térmico.
En un comunicado, la federación indicó que se había alcanzado un «compromiso unánime» a favor de estos cambios, con el objetivo de «reforzar aún más una competición justa y segura, intuitiva para pilotos y equipos». Este enfoque colaborativo demuestra la voluntad de construir un futuro técnico que responda a las expectativas de los actores del campeonato, desde los equipos hasta los aficionados, pasando por los principales protagonistas: los pilotos.
¿Hacia una nueva era de la potencia híbrida?
Esta reorientación hacia una potencia térmica predominante plantea interrogantes sobre el futuro de la estrategia energética de la Fórmula 1. Si bien la electrificación es una tendencia de fondo en la industria automotriz, la F1 parece optar aquí por poner el énfasis en la optimización del motor térmico, potencialmente a través de combustibles sostenibles, manteniendo al mismo tiempo un componente híbrido. El aumento del caudal de combustible sugiere una búsqueda de rendimiento bruto del motor térmico, mientras que la reducción de la potencia del ERS podría simplificar la gestión de la energía para los pilotos.
El desafío es considerable: se trata de encontrar el justo equilibrio entre la innovación tecnológica y el espectáculo deportivo. Al hacer que el motor térmico sea más determinante, la F1 podría recuperar parte de su ADN histórico, al tiempo que continúa explorando las vías de la sostenibilidad. Las profundas discusiones dentro de los grupos técnicos, que reúnen a equipos y fabricantes de motores, serán determinantes para finalizar estas medidas y garantizar su perdurabilidad.
Los próximos pasos reglamentarios
Las propuestas surgidas de estas consultas deberán presentarse oficialmente y someterse a una votación electrónica del Consejo Mundial del Deporte del Motor. Esta validación formal marcará la última etapa antes de la aplicación de las nuevas reglas. Hasta entonces, los equipos técnicos y los fabricantes de motores trabajarán en perfeccionar los detalles técnicos y en asegurar que los cambios propuestos sean factibles y beneficiosos para todo el pelotón. El objetivo es claro: construir un reglamento de motores para 2027 que sea a la vez de alto rendimiento, espectacular y en sintonía con la evolución del automovilismo.
Lo que hay que retener para 2027
- Predominancia térmica: La potencia del motor térmico (ICE) aumentará aproximadamente 50 kW.
- Reducción del ERS: La potencia del sistema de recuperación de energía (ERS) disminuirá alrededor de 50 kW.
- Caudal de combustible: Se prevé un aumento del caudal de combustible para acompañar el incremento de potencia térmica.
- Consulta de pilotos: Los cambios buscan un pilotaje más intuitivo y una mejor experiencia para los pilotos.
- Acuerdo de principio: Existe un consenso entre la FIA y los equipos, pero los detalles deben ser finalizados por los fabricantes de motores.
- Seguridad y equidad: El objetivo general es reforzar la competitividad y la seguridad en los circuitos.




