Lando Norris salvó la noche de los deportes de motor en los Laureus World Sports Awards 2026. El campeón del mundo de F1 sí fue premiado en Madrid, pero Marc Márquez y McLaren, en cambio, se quedaron sin recompensa. Detrás del palmarés, se dibuja una constatación: el reconocimiento a las disciplinas de motor existe, pero sigue siendo poco frecuente en las categorías principales.
En la práctica, el lector que llega por la categoría MotoGP en francés se quedará sobre todo con esto: Marc Márquez, vigente campeón del mundo de MotoGP, no logró convertir su nominación en trofeo. Y ahí está precisamente el verdadero tema, más allá del solo nombre de Norris: los deportes de motor pesan en la selección, mucho menos en el veredicto final.
Norris consigue el único gran trofeo de los deportes de motor
En Madrid, este lunes, Lando Norris fue distinguido con el premio a la «Revelación del año». No es un premio menor: en una ceremonia donde los deportes de motor a menudo tienen que pelear para existir frente al fútbol, el tenis o el ciclismo, este trofeo cuenta. Más aún cuando el británico llegaba con un currículum sólido, impulsado por su primer título mundial de Fórmula 1 conquistado la temporada pasada frente a Max Verstappen y su compañero Oscar Piastri.
Aun así, la categoría también dice algo sobre la mirada que se posa sobre la F1. Norris es campeón del mundo, pero se le celebra como «revelación». En otras palabras, la actuación se reconoce, pero sin abrirle la puerta a los galardones más prestigiosos de la noche. Es halagador, sí, pero también marca un límite bastante claro.
La competencia no era precisamente menor, con nombres como Désiré Doué, João Fonseca, Shai Gilgeous-Alexander, Luke Littler y Zidi Yu. Es decir, un cartel de enorme exposición mediática. Norris logra sobresalir, prueba de que la F1 sigue siendo una disciplina capaz de imponer a sus figuras en un panorama deportivo mundial saturado.
Márquez derrotado pese a su condición de campeón del mundo de MotoGP

Marc Márquez, Ducati Team
Para la esfera de MotoGP, la decepción es más clara. Marc Márquez figuraba entre los nominados al premio de «Deportista del año», lo que, sobre el papel, colocaba al motociclismo en el centro de la escena. Pero el español terminó siendo superado por Carlos Alcaraz, otro español, impulsado por sus éxitos en Roland Garros, el US Open 2025 y el Open de Australia 2026.
El resultado no tiene nada de escandaloso, pero recuerda la jerarquía implícita de este tipo de premios. Márquez llegaba con un título mundial de MotoGP en el bolsillo, en una disciplina exigente, espectacular y físicamente brutal. Sin embargo, frente a la caja de resonancia del tenis mundial, la moto sigue siendo un deporte más de entendidos. En ese terreno, la notoriedad a veces vale casi tanto como el palmarés.
Y la categoría no dejaba margen alguno. Además de Alcaraz, también estaban Ousmane Dembélé, Mondo Duplantis, Tadej Pogacar y Jannik Sinner. Un elenco de altísimo nivel, casi blindado. En ese contexto, la simple nominación de Márquez ya habla de su lugar. Pero también confirma una realidad menos agradable: fuera de su público natural, los pilotos siguen compitiendo contra el viento.
McLaren también falla: el colectivo brilla, pero no domina fuera de la pista
McLaren también aspiraba al premio de «Equipo del año». Una vez más, la escudería no logró transformar su nominación en victoria, superada por el Paris Saint-Germain. En el fondo, la decisión sigue la lógica de los Laureus: el club francés venía de una temporada marcada, entre otras cosas, por su primera Liga de Campeones, un relato difícil de igualar en una ceremonia multideportiva.
Pero este revés de McLaren es interesante porque pone de relieve una debilidad recurrente de los deportes de motor en los premios colectivos. Un equipo de competición es un bloque técnico, deportivo y estratégico de una complejidad enorme. Solo que, en pantalla, esa mecánica humana comunica menos de forma inmediata que un equipo de fútbol. Un monoplaza no abraza a una grada, y quizá sea injusto, pero así es.
Los otros nominados —la selección femenina de Inglaterra de fútbol, el equipo europeo de la Ryder Cup, la selección femenina de críquet de India y Oklahoma en baloncesto— confirmaban además esa lógica. McLaren tenía legitimidad, pero no necesariamente la ventaja emocional. Y, a la hora de la verdad, eso suele inclinar este tipo de palmarés.
Los Laureus premian a los deportes de motor, pero rara vez en el centro del juego
Lo sucedido en Madrid no tiene nada de accidental. Desde la creación de los Laureus World Sports Awards en 2000, los deportes de motor sí han encontrado su lugar en el palmarés, pero de forma selectiva. En la categoría de «Deportista del año», Michael Schumacher, Sebastian Vettel, Lewis Hamilton y Max Verstappen ya han sido coronados. Eso marca un marco claro: la puerta existe, pero se abre pocas veces.
La misma constatación vale para el trofeo de «Equipo del año», ya ganado por Renault, Brawn GP y Mercedes. De nuevo, hablamos más de excepciones que de una costumbre. Las disciplinas de motor entran en la conversación cuando dominan su era hasta el punto de resultar imposibles de ignorar. Hace falta más que una gran temporada; hace falta casi una evidencia planetaria.
En cambio, la categoría de «Revelación del año» se ha mostrado más receptiva con los pilotos. Antes de Norris, Juan Pablo Montoya, Lewis Hamilton, Jenson Button, Marc Márquez, Daniel Ricciardo y Nico Rosberg ya fueron distinguidos allí. Es revelador: a los Laureus les gusta la irrupción de los talentos del motor, pero mucho menos su instalación en la cima. Como si la sorpresa sedujera más que la dominación.
Para MotoGP, la nominación de Márquez sigue siendo una señal útil
Sería, sin embargo, demasiado fácil ver en esta noche solo un fracaso para MotoGP. La presencia de Marc Márquez entre los finalistas al premio de «Deportista del año» no es anecdótica. En un panorama deportivo mundial ultracompetitivo, donde el fútbol y el tenis acaparan la atención, el motociclismo conserva la capacidad de imponer a sus campeones en el debate global.
La verdadera cuestión es el alcance de esa visibilidad. Una nominación de este nivel ofrece a MotoGP una exposición que supera ampliamente su núcleo duro de aficionados. Recuerda que la disciplina no solo es espectacular los domingos; también produce trayectorias deportivas de primer nivel. Para un campeonato que lucha constantemente por ampliar su audiencia, eso no es poca cosa.
Aun así, el último escalón sigue siendo alto. Mientras las grandes ceremonias generalistas continúen privilegiando los deportes más universales en audiencia y narrativa, MotoGP tendrá que conformarse, la mayoría de las veces, con existir en la lista corta. No es una humillación. Es una frontera mediática muy concreta.
En resumen
- Lando Norris ganó el premio de «Revelación del año» en los Laureus 2026.
- Marc Márquez, nominado al título de «Deportista del año», fue superado por Carlos Alcaraz.
- McLaren no obtuvo el premio de «Equipo del año», finalmente concedido al Paris Saint-Germain.
- Los deportes de motor siguen presentes en los Laureus, pero les cuesta imponerse en las categorías principales.
- MotorGP conserva aun así una verdadera visibilidad internacional gracias a nominaciones como la de Márquez.
- Para las disciplinas de motor, el reconocimiento suele llegar sobre todo cuando un piloto o un equipo se vuelve imposible de pasar por alto.
En definitiva, esta edición de 2026 confirma una vieja regla: los deportes de motor cuentan en el paisaje deportivo mundial, pero todavía no dictan el relato dominante de este tipo de ceremonias. Para el público de MotoGP, la frustración es real, especialmente con un campeón del mundo como Márquez en liza. Pero la nominación sigue siendo un indicador útil de peso mediático. La alternativa, mucho más inquietante, sería la indiferencia. Aquí, la moto sí fue invitada a la mesa. Simplemente, no eligió el menú.
