La temporada 2026 de Fórmula 1, antes incluso de haber comenzado, ya se encuentra en el centro de una tormenta. Las nuevas reglas sobre los motores, en particular la relación de compresión, plantean preguntas que podrían alterar el orden establecido. Entre ambigüedades reglamentarias e interpretaciones oportunistas, la FIA debe actuar rápidamente para evitar que esta situación se convierta en caos.
Una relación de compresión controvertida
Antes incluso de las primeras pruebas de la temporada 2026, las nuevas reglas de motores ya están generando debate en Fórmula 1. El punto central se refiere a la relación de compresión del motor de combustión interna (ICE), es decir, la relación entre el volumen máximo y mínimo del cilindro. Bajo la regulación anterior, esta relación estaba fijada en 18:1. Para 2026, se ha reducido a 16:1, principalmente para hacer las reglas más accesibles a los nuevos fabricantes de motores. Sin embargo, ha estallado una polémica tras revelaciones de que Mercedes, y en menor medida Red Bull Powertrains, cumplirían con este umbral durante los controles estáticos, mientras que podrían alcanzar, en condiciones reales de funcionamiento, una relación de compresión superior.
La falla reglamentaria
El artículo C5.4.3 del reglamento precisa que la verificación de la FIA se realiza únicamente en condiciones estáticas y a temperatura ambiente: «Ningún cilindro del motor puede tener una relación de compresión geométrica superior a 16,0. El procedimiento para medir este valor será detallado por cada fabricante de motores de acuerdo con el documento de referencia FIA-F1-DOC-C042 y ejecutado a temperatura ambiente. Este procedimiento debe ser aprobado por el departamento técnico de la FIA e incluido en el expediente de homologación del fabricante de motores.»

¿Han encontrado Red Bull y Mercedes una falla? En este contexto, los constructores que cumplen con este procedimiento pero obtienen una relación más alta en funcionamiento pueden considerar que operan estrictamente dentro de los límites del reglamento.
Opiniones divididas entre los fabricantes de motores
Audi, Ferrari y Honda, sin embargo, se basan en otro pasaje del texto 2026, a saber, el artículo C1.5: «Los monoplazas de Fórmula 1 deben cumplir con la totalidad de este reglamento en todo momento durante una competición». Dado que la relación de compresión máxima de 16:1 se menciona explícitamente, estos fabricantes consideran que este límite también debe ser respetado cuando el motor está en funcionamiento. Esto pone de manifiesto una fractura dentro del paddock, donde algunos ven una ventaja competitiva en esta interpretación de las reglas.
Una reunión decisiva en el horizonte
A corto plazo, la FIA parece decidida a mantener los procedimientos de control actuales y, por lo tanto, la interpretación vigente del reglamento, mientras deja la puerta abierta a posibles evoluciones futuras si fuera necesario. El tema se abordará nuevamente el 22 de enero, durante una reunión de expertos técnicos programada antes del primer día de pruebas invernales en Barcelona. «Como suele ser el caso al introducir nuevas regulaciones, se están llevando a cabo discusiones sobre la iteración 2026, tanto sobre las unidades de potencia como sobre los chasis,» declaró un portavoz de la FIA.
Un horizonte borroso para el futuro
Interrogada por Motorsport.com, la FIA precisa que esta reunión estaba planificada desde hace tiempo y no se refiere únicamente a la controversia en torno al motor. Su ámbito es más amplio, abarcando también las nuevas reglas relacionadas con los chasis y la aerodinámica, aunque es lógico que la relación de compresión concentre la mayor parte de la atención. Como suele ocurrir en Fórmula 1, aquellos que creen haber identificado una zona gris del reglamento la consideran perfectamente legal, mientras que otros exigen más claridad, al menos a medio y largo plazo.

La fábrica Red Bull Powertrains en Milton Keynes.
Ajustes necesarios pero complejos
En ausencia de intervención inmediata de la FIA, se esperan pocos cambios antes del inicio de la temporada. Cualquier modificación podría estar dirigida más bien a 2027 o, en el escenario más optimista, al período de la pausa estival. Sin embargo, el reglamento ya prevé una red de seguridad con el mecanismo ADUO, destinado a los fabricantes de motores en dificultades en la parte térmica. La potencia se evalúa cada seis Grandes Premios (1 a 6, 7 a 12, 13 a 18). Los constructores que tienen un retraso de entre el 2 % y el 4 % respecto al mejor ICE se benefician de una evolución adicional, mientras que aquellos que superan el 4 % tienen derecho a dos evoluciones.
Conclusión: hacia una clarificación necesaria
Ajustar la relación de compresión sigue siendo una operación compleja, incluso con las evoluciones permitidas. Es precisamente por esta razón que Audi, Ferrari y Honda continúan presionando para adaptar los procedimientos de medición o, en su defecto, obtener una clarificación más clara sobre la relación de compresión máxima permitida en el futuro. La pelota está en el campo de la FIA: ¿sabrán decidir entre las interpretaciones para evitar que esta temporada se vea empañada por controversias interminables? Una cosa es segura: los ojos estarán puestos en Barcelona en enero.
