Por un claro día de otoño, 150 coches y cerca de 500 personas se reúnen en una cinta de asfalto perdida en el campo lombardo. No es ni un salón, ni un concurso de elegancia, ni una «salida de club» como las demás. Es en el circuito de Vairano donde todo sucede, un lugar aparte donde se viene menos a «pavonearse» que a reflexionar, conducir, medir, intercambiar. Y detrás de este terreno de juego muy concreto, un nombre regresa como un hilo conductor: Edidomus, la editorial que ha imaginado, construido y posee este centro de pruebas diferente a los demás.
Vairano, a simple vista, es un simple circuito: 8 kilómetros de asfalto, un trazado todoterreno, zonas de entrenamiento, talleres. En realidad, es un trozo del ADN de Edidomus que se ha materializado en la llanura de Pavía. Para entender Vairano, por lo tanto, también hay que contar la historia de quienes lo soñaron.
Edidomus, una editorial que piensa en la sociedad… y en el automóvil

Edidomus es el apodo «hogar» de Editoriale Domus, fundada en 1929 en Milán por Gianni Mazzocchi en torno a la revista Domus, junto al arquitecto Gio Ponti. En aquella época, aún no se hablaba de SUV ni de electrificación: la gran pregunta era cómo habitar, amueblar, construir una vida moderna. El primer terreno de juego de Domus son la arquitectura y el diseño.
Muy pronto, Mazzocchi comprende que la prensa no debe solo seguir las mutaciones de la sociedad: debe anticiparlas. Domus se enriquece así con nuevos títulos: Casabella, orientada hacia la vivienda tradicional, el Libro de la Casa, manual práctico publicado durante más de 70 años, y luego revistas de actualidad como Panorama y L’Europeo, que se convierten en referencias del periodismo italiano.
Después de la guerra, Editoriale Domus se aventura en otros terrenos: la economía, la política, la cocina, con Il Cucchiaio d’Argento (La Cuchara de Plata), que se convierte en un clásico absoluto de los libros de recetas italianos. La editorial también publica Stile Industria, revista visionaria que teoriza sobre el diseño industrial mucho antes de que la palabra «diseño» se convirtiera en un eslogan de marketing.
Y luego llega el gran giro automovilístico. En 1956 nace Quattroruote, mensual dedicado al automóvil, a la defensa de los automovilistas y a las pruebas de carretera rigurosas. Más tarde llegarán Ruoteclassiche para los apasionados de la colección, Dueruote para los motociclistas, Youngtimer, TopGear Italia y muchos otros títulos especializados.
A lo largo de las décadas, Edidomus construye un perfil único: una editorial familiar, independiente, que habla tanto de arquitectura como de viaje, de cocina como de movilidad. Después de Gianni Mazzocchi, es su hija Giovanna Mazzocchi quien toma el relevo en los años 80, y luego su nieta Sofia Bordone a partir de 2014. Tres generaciones al servicio de la misma intuición: la prensa no es solo un comentario sobre el mundo, es un laboratorio de ideas – y, a veces, un laboratorio en sí.
Es precisamente en esta lógica que nació Vairano.
Vairano: cuando una redacción se dota de un circuito

A principios de los años 90, las pruebas de Quattroruote ya son famosas por su rigor. Distancias de frenado, maniobras de emergencia, comportamiento al límite… los fabricantes saben que los números publicados por la revista serán escrutados por los lectores y por sus propios ingenieros. Sin embargo, para ir más allá, falta algo: una herramienta propia, independiente, calibrada para estas pruebas.
En 1995, Editoriale Domus decide crear su propio Centro de Seguridad Automovilística (ASC) en Vairano di Vidigulfo, al sur de Milán. En aproximadamente 50 hectáreas, la editorial hace construir:
- un circuito de aproximadamente 8 km modulable;
- un trazado todoterreno;
- zonas de ejercicios para la evasión, el frenado de emergencia, la conducción en suelo de baja adherencia;
- naves y talleres para la preparación y el control de los vehículos;
- un centro de conferencias para formaciones, seminarios y eventos.
Vairano se convierte en el laboratorio rodante de Quattroruote y de Edidomus: se prueba, se mide, se valida. Las pruebas ya no son simples impresiones de periodistas en carretera abierta, sino protocolos técnicos reproducibles, realizados en un terreno neutro que el grupo controla de principio a fin.
De centro de pruebas a casa de los apasionados

Durante mucho tiempo, Vairano sigue siendo primero una herramienta profesional, un lugar bastante discreto donde se cruzan periodistas, ingenieros, pilotos instructores. Pero el paisaje automovilístico cambia: el automóvil se encuentra atrapado entre, por un lado, un discurso de sostenibilidad a veces moralizador, y por el otro, una nostalgia defensiva que congela todo en la memoria de los carburadores.

Frente a esta polarización, Edidomus elige un tercer camino: hacer de Vairano no solo un centro de pruebas, sino también un lugar de vida para apasionados. El sitio se transforma lentamente:
- una antigua granja del siglo XIX es restaurada y se convierte en un club-house acogedor;
- dos grandes espacios son acondicionados para albergar alrededor de sesenta coches en almacenamiento;
- una zona de renovación estética y un taller mecánico completan el conjunto;
- los archivos de Quattroruote y Ruoteclassiche se convierten en un tesoro consultable en el lugar;
- espacios de discusión, proyección y conferencia permiten organizar encuentros, formaciones y eventos comunitarios.
Ya no se viene solo a Vairano para ser «medido» por los periodistas, sino para vivir su pasión en un marco estructurado, exigente y acogedor.
El Club Automovilístico de Vairano: la selección por el proyecto, no por el bolsillo

En este decorado, Edidomus lleva a cabo un proyecto original: un Club Automovilístico anclado en un lugar real, con una filosofía clara.
La idea no es reinventar un club de propietarios de supercoches más, donde el valor de los coches aparcados en el estacionamiento sirve como tarjeta de presentación. Aquí, la selección se hace primero sobre otra cosa:
- la coherencia del proyecto automovilístico del miembro (colección, restauración, uso, transmisión);
- su voluntad de involucrarse en la comunidad;
- su respeto por la técnica, la historia y la conducción responsable.
La membresía anual, alrededor de 1,500 €, da acceso al club-house, a los servicios y a la comunidad. El uso de la pista sigue siendo intencionadamente asequible (del orden de unos cientos de euros por medio día), de manera que no se transforme Vairano en un bastión inaccesible.
El propietario de un GT moderno, de un compacto deportivo, de una berlina familiar un poco afilada o de un pequeño clásico popular tiene la misma legitimidad. Lo que importa no es poseer «más» que el vecino, sino entender mejor: la dinámica, la seguridad, la historia, los desafíos contemporáneos del automóvil.
Un prolongamiento natural de la cultura Edidomus
Si Vairano funciona, es porque se inscribe naturalmente en la trayectoria de Edidomus.
Quattroruote y Ruoteclassiche aportan la cultura de la prueba y del rigor: no se habla de coches a dedo mojado, sino a partir de medidas, comparativas, archivos. Domus, Casabella y el universo de la arquitectura/diseño dan un sentido estético y cultural al objeto automóvil: un coche no es solo un medio de transporte, también es una pieza de diseño, un fragmento de paisaje. Los títulos sobre viaje, gastronomía, turismo (TuttoTurismo, Meridiani, etc.) recuerdan que el automóvil es también una herramienta de libertad, de descubrimiento, de puesta en escena de uno mismo en el mundo.
Vairano es todo esto a la vez: un laboratorio donde se mide, una escuela donde se forma, un club donde se comparte, un refugio cultural donde se puede pasar de un viejo número de Ruoteclassiche a una rodada de fin de tarde.
Edidomus no se limita a escribir sobre el automóvil: el grupo lo pone en escena, lo cuestiona, lo hace vivir físicamente.
Un circuito que dibuja perspectivas

En un mundo donde el automóvil a menudo se reduce a un problema a resolver o a un fetiche a idolatrar, Vairano propone otra cosa. Es un lugar donde se pueden descubrir los límites como conductor en un marco seguro, entender realmente lo que significan el frenado de emergencia, la evasión, la adherencia, medir la diferencia entre un antiguo atmosférico y un eléctrico moderno, discutir sobre el futuro, la regulación, las tecnologías, sin dogmatismo pero sin ingenuidad.
Se podría decir que Vairano es una institución civil de pasión: un lugar donde la técnica se convierte en un lenguaje común, donde se acepta mirar al automóvil de frente – con sus cualidades, sus excesos, sus contradicciones – para hacerlo evolucionar mejor.
Y es aquí donde se cierra el círculo. Porque Edidomus es casi centenaria, porque esta casa siempre ha pensado conjuntamente la casa, la ciudad, el viaje, la movilidad, probablemente estaba en la mejor posición para inventar un lugar como este.
Vairano, por lo tanto, no es «solo» un circuito privado. Es la materialización muy concreta de una convicción editorial: en 2025, amar el automóvil no es solo coleccionarlo o llevarlo al límite. También es comprenderlo, contextualizarlo, cuestionarlo, y aceptar que este cuestionamiento se haga… conduciendo.
La historia de Edidomus en algunas fechas
Las raíces y la experiencia de Edidomus permiten comprender Vairano, pero también la visión del grupo para la movilidad del mañana. Desde hace casi un siglo, Editoriale Domus acompaña – y a menudo anticipa – las grandes evoluciones de la sociedad italiana.
- 1929 – Gianni Mazzocchi retoma la revista Domus con el arquitecto Gio Ponti y funda la editorial Editoriale Domus en Milán, dedicada a la arquitectura y al mobiliario modernos.
- Años 1930–1950 – El grupo amplía su universo con Casabella, el Libro de la Casa, revistas de actualidad como Panorama y L’Europeo, y luego el clásico culinario Il Cucchiaio d’Argento (La Cuchara de Plata).
- 1956 – Lanzamiento de Quattroruote, mensual completamente dedicado al automóvil, a las pruebas de carretera y a la defensa de los automovilistas. El rigor de las «pruebas de carretera» hará la reputación de la revista entre el público y los fabricantes.
- Años 1960–1980 – Diversificación: prensa económica (Quattrosoldi), revista femenina (Domina), títulos dedicados al viaje y al turismo automovilístico (TuttoTurismo), a vehículos industriales (TuttoTrasporti) o incluso a la aviación (Volare). En 1980, Editoriale Domus se instala en su sede actual en Rozzano, al sur de Milán.
- 1984–1990 – La dirección pasa a Giovanna Mazzocchi, hija del fundador, quien consolida la independencia familiar del grupo. Nacen la base de datos automovilística Quattroruote – que se convierte en una herramienta de referencia para toda la cadena – y la revista Ruoteclassiche, dedicada a los coches de colección.
- 1995 – Construcción del Centro de Seguridad Automovilística (ASC) en Vairano di Vidigulfo: 50 hectáreas, un circuito de 8 km, un trazado todoterreno, zonas de entrenamiento, talleres especializados y un centro de conferencias. El sitio se convierte en el laboratorio oficial de las pruebas Quattroruote… y el futuro corazón del circuito-club de Vairano.
- Años 2000 – Aceleración en lo digital y nuevos títulos especializados: Meridiani Montagne, Dueruote y XOffRoad para motociclistas, edición italiana de TopGear, lanzamiento de QuattroruoteTV y nuevos servicios para los profesionales del automóvil.
- 2014 y después – La tercera generación llega al mando con Sofia Bordone, nieta del fundador, graduada de Bocconi, que se convierte en CEO de Editoriale Domus. Bajo su impulso nace la Accademia Editoriale Domus (másters y formaciones en automóvil, arquitectura, diseño, gastronomía, turismo), así como proyectos como el Premio Gianni Mazzocchi o el programa Domus 10x10x10 en camino hacia el centenario de la revista.
Hoy, Edidomus es mucho más que un editor de revistas: es un ecosistema cultural que conecta la arquitectura, el diseño, el viaje, la gastronomía… y el automóvil. El circuito de Vairano se inscribe naturalmente en esta historia, como expresión concreta de esta cultura y de esta visión de la movilidad.

Quattroruote y Ruoteclassiche aportan la cultura de la prueba y del rigor: no se habla de coches a dedo mojado, sino a partir de medidas, comparativas, archivos. Domus, Casabella y el universo de la arquitectura/diseño dan un sentido estético y cultural al objeto automóvil: un coche no es solo un medio de transporte, también es una pieza de diseño, un fragmento de paisaje. Los títulos sobre viaje, gastronomía, turismo (TuttoTurismo, Meridiani, etc.) recuerdan que el automóvil es también una herramienta de libertad, de descubrimiento, de puesta en escena de uno mismo en el mundo.