Desde marzo pasado, un rumor ha ido creciendo: Lewis Hamilton, el maestro de la Fórmula 1, habría deseado ver emerger un hypercar F44 en Ferrari, homenaje a la mítica F40. El proyecto, impulsado por confidencias y una llegada deslumbrante dentro de la Scuderia, parecía prometedor. Pero las últimas revelaciones de periodistas cercanos a Maranello echan un frío sobre esta ilusión: la F44 podría nunca haber existido realmente. Una desilusión que añade un toque de drama a una temporada ya tumultuosa.
Una quimera en el corazón de la pasión
Cuando Lewis Hamilton mencionó su deseo de crear «una F44», la idea inmediatamente hizo vibrar el corazón de los apasionados de la velocidad. Imagina un poco: un hypercar con un V12 atmosférico rugiente, una caja manual que te conecta a la carretera como un solo de guitarra desenfrenado en el escenario. Esta visión de un regreso a las raíces, lejos de las normas modernas de híbridos y downsizing, era embriagadora. En Maranello, la foto del británico posando frente a una F40 en enero había sido suficiente para alimentar las esperanzas: ¿una discusión sobre este coche había tenido que tener lugar, verdad?
Sin embargo, Ferrari ha mantenido un silencio radiofónico digno de los más grandes misterios del mundo automovilístico. Lo que lleva a una primera pregunta inquietante: ¿era esta F44 solo un dulce sueño de Hamilton, interpretado como un proyecto por periodistas ávidos de primicias? Giorgio Terruzzi, un periodista bien informado sobre los engranajes de Maranello, ha puesto recientemente de relieve lo que podría no ser más que una burbuja de telenovela en el mundo de los hypercars. La total ausencia de elementos concretos sobre el proyecto es reveladora de un deseo que nunca podría haber pasado a la siguiente etapa.

La supuesta Ferrari F44 deseada por Lewis Hamilton habría sido abandonada. Regreso a un proyecto fantaseado que revela las tensiones de una temporada complicada. (En la foto, la Ferrari F80). © DR
Más cerca de la idea que de la realidad
Según Terruzzi, parece que hubo algunas promesas informales sobre la F44, prometidas al piloto británico antes de que todo se desmoronara como un castillo de naipes. Los murmullos internos en Maranello indican que el proyecto ya no se contempla, lo que habría molestado a Hamilton. Se habla incluso de una «ira» profunda del siete veces campeón del mundo, convencido de haber recibido ciertas garantías. La ironía radica en que estos rumores han tomado una magnitud mucho mayor que la realidad misma.
Otros periodistas italianos, como Pino Allievi, recuerdan que Ferrari solo se embarca en creaciones numeradas en ocasiones históricas precisas: la F40 para celebrar los cuarenta años de la marca, la F50 para los cincuenta años, o la Enzo en homenaje al fundador. Imaginar una F44 solo para marcar la llegada de Hamilton es más un folklore que una estrategia industrial sensata. En otras palabras, aunque la idea pudo haber germinado en la mente del piloto, apenas tenía razones para hacerse tangible.

Para su primer día como piloto oficial de la Scuderia Ferrari en enero de 2025, Lewis Hamilton posó frente a una Ferrari F40 en Maranello. ¿De qué manera se crean fantasmas para el piloto como para los apasionados? © Ferrari
Un espejo de las tensiones Ferrari–Hamilton
Pero hablemos también del contexto deportivo. La primera temporada de Hamilton en Ferrari no ha sido realmente la que se podía esperar: salidas de pista en clasificaciones, ausencia total de podios y frustraciones palpables. En un ambiente así, dar vida a un proyecto tan emblemático como una F44 podría haber sido percibido como un golpe de teatro inoportuno. Se puede entender que Ferrari no desee destacar un «nuevo ciclo» mientras su estrella atraviesa una de las temporadas más difíciles de su carrera.
La pregunta que queda es: ¿qué quería realmente Hamilton? Un modelo limitado inspirado en los SP3 podría ser concebible, pero la idea de una F44 numerada parece exagerada. El asunto pone de relieve la confusión entre la narrativa cuidadosamente orquestada por las marcas, las expectativas personales de un piloto superestrella y la realidad industrial de una casa que protege celosamente su imagen. Esta mezcla de géneros solo siembra falsas esperanzas entre los aficionados.
Así que sí, la Ferrari F44 podría haber existido en los sueños de algunos o en las conversaciones susurradas de los paddocks, pero la realidad parece ser muy diferente. La Scuderia Ferrari continúa su camino, bajo los focos y las expectativas desmesuradas, pero sin ese famoso modelo que podría haber encarnado la unión perfecta entre tradición y modernidad. Una desilusión que solo refuerza el ya impresionante mito de la marca del caballo rampante.
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