Cuando las temperaturas bajan, nuestros coches a menudo se encuentran en una situación delicada, especialmente en lo que respecta a la batería. Si no quiere ser el que tiene que llamar a una grúa en medio de una tormenta de nieve, es crucial tomar algunas precauciones para evitar la avería. Pero, ¿cómo preservar este valioso acumulador en estas condiciones climáticas difíciles?

Los efectos del frío en las baterías

El frío tiene un impacto formidable en las baterías de los coches. De hecho, cuando las temperaturas descienden por debajo de 0 °C, las baterías de plomo de los coches de combustión pierden parte de su eficacia. Esta pérdida de energía puede alcanzar hasta el 60 % en condiciones extremas. En otras palabras, ¡arrancar su vehículo se vuelve tan difícil como hacer despegar a un elefante en patines!

Para los coches eléctricos, el problema es igualmente preocupante. Si la autonomía teórica mostrada por el fabricante puede parecer idílica, la realidad a menudo es diferente cuando el mercurio baja. Los modelos 100 % eléctricos ven su autonomía reducirse considerablemente, dejando a sus conductores con un estrés adicional durante los trayectos en invierno.

Cómo anticipar y evitar las averías

Para evitar quedarse atrapado como un esquimal en su iglú, se pueden adoptar varias medidas preventivas. En primer lugar, es esencial verificar el estado de su batería. Una batería envejecida, que muestra signos de debilidad, se verá aún más afectada por el frío. No dude en hacer probar su batería en un taller antes de la llegada del invierno. Un buen mantenimiento prolonga su vida útil y reduce los riesgos de averías.

Luego, piense en aparcar su coche en un lugar protegido, como un garaje o bajo un refugio. Esto ayuda a protegerlo de las inclemencias del tiempo y a limitar los efectos del frío en la batería. Si debe dejar su coche afuera, una manta térmica también puede ayudar a conservar el calor.

Los trucos que hay que conocer

Más allá de las verificaciones regulares, algunos trucos pueden salvarle la situación. Por ejemplo, se recomienda hacer circular regularmente su vehículo, incluso para distancias cortas. Esto ayuda a mantener la batería cargada y evita que se descargue por completo. No olvide que las distancias cortas son a menudo las más problemáticas en invierno.

Finalmente, si posee un coche eléctrico, piense en preacondicionar la batería antes de salir. Muchos modelos modernos ofrecen esta funcionalidad, que permite calentar la batería mientras el vehículo aún está conectado. Esto contribuye a maximizar la autonomía desde el inicio y a evitar sorpresas desagradables.

En caso de avería, ¿qué hacer?

Si a pesar de todas estas precauciones, se encuentra frente a una batería descargada, mantenga la calma. La primera opción es utilizar un booster de batería, un pequeño dispositivo que puede darle un impulso a su acumulador. ¡Es el equivalente a un café bien fuerte para un conductor agotado! Si no tiene un booster a mano, la asistencia en carretera sigue siendo una solución fiable. Simplemente asegúrese de tener una suscripción actualizada para evitar sorpresas desagradables.

Conclusión: sea proactivo este invierno

En resumen, el frío puede ser un enemigo formidable para sus baterías de coche. Pero con un poco de preparación y algunos gestos simples, es posible evitar los inconvenientes. Cuide su batería como cuidaría de un buen vino: con atención y precaución. No olvide que la prevención es su mejor aliado para atravesar el invierno sin contratiempos.

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