Sumérgete en el fascinante universo de los coches franceses de posguerra, donde cada modelo cuenta una historia de pasión, innovación y a veces desilusión. Este museo, verdadero santuario para los amantes de los coches, alberga desde Alpines hasta Peugeot, pasando por icónicas Citroën e incluso algunas joyas olvidadas. ¡Prepárate para un viaje cautivador a través del automóvil francés!
Una visión general de los tesoros del museo
Imagina una sala inmensa, donde el tiempo parece haberse detenido entre los años 1950 y 1990. Una sala dedicada a los Alpines, con casi todos los modelos que han hecho vibrar a los apasionados. Los Peugeot se agolpan, las Citroën son legión, e incluso algunos Renault se cuelan en este concierto automovilístico. Estás en el corazón del patrimonio automovilístico francés.

Las iconos de la carretera: Renault a la cabeza
En medio de esta efervescencia, el Renault 4CV se erige como una verdadera heroína. Comercializada de 1947 a 1961, fue el primer coche francés en superar el millón de unidades vendidas. Un poco como los Beatles del automóvil francés, marcó su época con estilo y un toque de originalidad.


El encanto insospechado de los Alpines
Pasemos ahora a los Alpines, esas pequeñas bestias de carrera que han sabido hacerse notar tanto en los circuitos como en las carreteras. El A106, con su chasis ligero y sus motores modificados, era una verdadera guerrera en la carretera. Si pensabas que la belleza no podía rimar con rendimiento, prepárate para cambiar de opinión.

Citroën: la innovación al servicio del confort
No hablemos de la historia sin mencionar a Citroën, este gigante que ha sabido hacer rimar tecnología y confort. El 2CV, con su diseño simple y su mecánica rústica, se ha convertido en un símbolo de Francia. Es un poco como un buen queso: puede que no sea el más bonito, pero es parte integral del patrimonio culinario.

Peugeot: Tradición y modernidad reunidas
Peugeot no se queda atrás en esta galería de clásicos. Con modelos como el 403 y el 404, descubrimos vehículos que combinan elegancia y robustez. Son coches que han sabido evolucionar mientras se mantienen fieles a su herencia.

Conclusión: un viaje en el tiempo
El Manoir de l’Automobile es mucho más que un simple museo; es una verdadera cápsula del tiempo donde cada vehículo encierra recuerdos y emociones. Al recorrer sus pasillos, no puedes evitar sentir cierta nostalgia por esos coches que han moldeado nuestra historia automovilística.
La próxima vez que escuches ronronear un motor francés de época, recuerda estas maravillas y sus apasionantes historias. ¿Quién sabe? Quizás desees adoptar uno para tu propia colección.
Fuentes oficiales:


