En el mundo del automóvil, algunos modelos son como joyas ocultas, brillantes a pesar de sus imperfecciones. El Mercury Topaz de 1985 es uno de esos coches que, aunque a menudo olvidado, merece una segunda oportunidad. Con un diseño que evoca los primeros años de la modernidad automovilística y un motor que suscita tanto admiración como escepticismo, el Topaz es un reflejo fascinante de una época pasada.
Un diseño que no carece de encanto

El Mercury Topaz de 1985 no se contenta con ser un simple coche compacto; exhibe un estilo que le permite destacar. Basado en una versión modificada de la plataforma Ford Escort, combina modernidad y toques de clasicismo. El diseño exterior, con sus líneas redondeadas y su silueta aerodinámica, recuerda los inicios de los coches estilizados de los años 80, mientras que presagia la tendencia hacia vehículos más aerodinámicos que vendrán con el tiempo. Es como si un diseñador de moda hubiera decidido envolver un coche en un elegante abrigo de terciopelo.
En el interior, un confort relativo

Al entrar en el habitáculo del Topaz, uno se siente inmediatamente impactado por una atmósfera que mezcla nostalgia y modernidad. El tablero es sorprendentemente contemporáneo para la época, y la calidad de los materiales, aunque modesta, refleja un cuidado cierto en los detalles. El propietario de este Topaz GS ha manifestado claramente que cuida su coche, manteniéndolo en un estado notable. Es difícil no sonreír ante este interior que podría casi ser el escenario de una película de los años 80, tanto parece congelado en el tiempo.
Sin embargo, algunos contemporáneos han notado que el habitáculo puede resultar claustrofóbico, principalmente debido a la alta línea de cintura y los pilares gruesos. Dicho esto, este mismo diseño contribuye a esa apariencia moderna que sigue impresionando.
Motor: una fuerza tranquila… o no

Ah, el corazón de la bestia: el motor. El Topaz está equipado con un motor de cuatro cilindros «High Swirl Combustion» derivado del venerable motor de seis cilindros Falcon. Un enfoque que podría hacer sonreír. Este motor ofrece dos versiones: 86 hp a 4,000 rpm o 100 hp a 4,600 rpm, con un par que llega hasta 124 y 125 lb-pie respectivamente. Para los amantes de las emociones fuertes, esto puede parecer ligero, incluso decepcionante.
Para aquellos que les gusta sacar el máximo provecho de su máquina, esta versión se asocia a una caja manual de cinco velocidades. A veces considerada como un motor «tractor», no deja de ser capaz de hacerte avanzar, aunque no con el entusiasmo de un V8 rugiente.
Comportamiento en carretera: entre suavidad y flacidez

El comportamiento en carretera del Topaz es otra historia. Aunque está equipado con una suspensión independiente en las cuatro ruedas, el ajuste a veces resulta decepcionante. Imagínate en un viejo sofá, acogedor pero un poco demasiado blando para realmente apoyar tus ambiciones deportivas. Las críticas le han reprochado una gestión de los impactos mediocre y una maniobrabilidad bastante flácida.
Aun así, para una conducción diaria, sigue siendo adecuada; es un coche que sabe ser suave en el tráfico sin alterarse demasiado en las carreteras sinuosas. En resumen, es perfecto para aquellos que prefieren deslizarse tranquilamente que rugir sobre el asfalto.
Evoluciones tímidas a lo largo de los años

A lo largo de los años, Ford ha intentado hacer algunas mejoras al Topaz y a su gemelo, el Tempo. Se realizaron cambios menores como la adición de un airbag para el conductor desde 1985 y faros empotrados en 1986. Sin embargo, la mayoría de las modificaciones han permanecido superficiales. La posibilidad de una transmisión integral surgió entre 1987 y 1991, pero el Topaz nunca se benefició de una verdadera renovación que pudiera darle una nueva vida.
Un legado mixto

Finalmente, el Mercury Topaz es un ejemplo perfecto de lo que se llama un «embalaje atractivo». Su estilo exterior ha sabido seducir, pero su contenido mecánico a menudo ha dejado a los compradores con hambre. Al querer ofrecer precios atractivos para competir con la competencia internacional, Ford olvidó que los clientes también buscaban placer al volante. El Topaz es uno de esos coches que nos recuerda que el buen gusto no siempre es suficiente para ocultar la falta de sustancia.
Fotografiado en Strathcona, Vancouver, Columbia Británica en junio de 2019.


